Aunque técnicamente no es un cerro, sino una montaña. El Cerro de la Silla es sin duda el emblema por excelencia de Monterrey y que mejor símbolo para representar a esta hermosa ciudad norteña que este.

Perteneciente a la cadena montañosa de  la Sierra Madre oriental, constituye una sierra compleja con pendientes abruptas. También representa un área para la recarga de los mantos acuiferos que abastecen a los pozos que suministran el agua potable a la ciudad.

Fue decretado monumento natural por el Presidente Carlos Salinas de Gortari en 1991.

Antiguamente había algunos grupos a los cuales se les llamaba “rayados”, quienes se caracterizaban por traer rayas pintadas o tatuadas como distinción; vestiduras de piel entrelazadas que se llevaban sobre el hombro; cuando alguien moría tenían por costumbre
A estos indígenas los españoles les llamaron “chichimecas”; al avanzar hacia el norte de lo que es el actual estado de Nuevo León, los españoles se fueron encontrando con otros grupos indígenas, a los cuales tuvieron que darles otros nombres, ya que no era suficiente con “chichimecas”.

Algunos de estos nombres fueron: “pintos”, a los que les pintaban el rostro y el cuerpo con rayas anchas y separadas; “rayados” a aquellos en que siendo rayas anchas, no lo eran tanto como en los “pintos”; “borrados” a los que se pintaban o tatuaban el rostro y el cuerpo con rayas menudas; “aculibrados” los de rayas en zig-zag; “blancos” o “blanquillos” a los que nose pintaban, etc. Estos grupos tenían sus propias lenguas, como la guachichil, alzapa o quinigua.

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